Contra el vicio de publicar rumores o noticias sin contrastar

Craig-SilvermanLos periodistas y los lectores asiduos de los medios de comunicación, ya sea en papel o en internet, saben perfectamente que una de las peores perversiones de la profesión es la propagación de rumores o noticias no suficientemente contrastatadas.

Un reciente estudio del Tow Center for Digital Journalism se ha hecho eco de esta práctica indeseable para concluir que, con demasiada frecuencia, los medios olvidan la responsabilidad que tienen contraída con la sociedad para frenar cualquier tipo de rumores, afirmaciones falsas y contenidos virales.

El informe, elaborado por el periodista Craig Silverman, y titulado “Mentiras, malditas mentiras y contenido viral”, critica la relajación de los medios y su contribución involuntaria a la contaminación del flujo de la información.

A su juicio, esta actitud entra en contradicción con la esencia del periodismo como disciplina de verificación y su papel como proveedor de información veraz al conjunto de los ciudadanos.

Para elaborar la investigación, Silverman ha utilizado emergent.info, un sitio de seguimiento de rumores creado por él, y a través del cual ha examinado, durante los últimos cuatro meses de 2014, más de 1.500 noticias que tomaban como base más de un centenar de noticias ficticias, como el caso de la mujer con tres pechos o los supuestos casos de ébola en Estados Unidos.

A modo de resumen, Silverman destaca en su estudio, de cien páginas, cuatro grandes bloques de errores cometidos por los periodistas:

1. Lo periodistas escriben sobre los rumores. Los rumores no deberían ser noticias, pues se trata de contenido que no es verificado. La práctica revela que hay titulares en pregunta, o afirmaciones con fuentes no confiables. “Estos enfoques carecen de consistencia y los periodistas rara vez usan términos y revelaciones que transmiten que ese dato no es verificado”, asegura Silverman.

2. Los periodistas hacen poco por confirmar una historia. A veces la verificación básica viene después de la publicación del contenido. Se justifican citando a otros informes, pero no buscan la fuente original.

3. Los periodistas y medios hacen afirmaciones audaces en sus titulares. Y los lectores no pueden diferenciar si se trata realmente de algo vinculado con esa frase. A veces el cuerpo de texto no incluye información sobre lo mencionado en el titular.

4. Los periodistas no siguen las publicaciones sobre rumores. Lo peor de difundir un rumor es no darle cobertura para que, en una actualización, se confirme o desmienta el mismo.

(INFORMACIÓN PUBLICADA EN LA WEB DEL 2IP)

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