Historia de una derrota

Zaida-CanteraJordi Évole y el programa “Salvados” volvieron a sorprender el pasado domingo con la emisión de “Zaida. La historia de una derrota”, un reportaje que narra el caso de la capitán del Ejército de Tierra Zaida Cantera, víctima de acoso sexual por parte del teniente coronel Lezcano-Mújica, quien fue condenado a una pena de dos años y diez meses de prisión.

El documental muestra el drama de una militar vocacional, que participó en misiones internacionales en Kosovo y Líbano, que está con pie y medio fuera del Ejército al haber sido triturada, con el consentimiento de sus superiores, por un sistema, como el militar, que tiene sus propias leyes y códigos. En realidad, Zaida no se marchará del Ejército, la expulsarán de él una cúpula militar cómplice con el agresor y un ministerio, el de Defensa, que ha preferido mirar para otro lado.

El programa, que consiguió un 17,1 por ciento de audiencia y tres millones y medio de telespectadores, es un documento de alto valor informativo y está muy bien elaborado. Évole confesó, en una entrevista con “El Intermedio”, que a él le hubiera gustado arrancar la presente temporada con este reportaje, pero dejó caer, en tono enigmático, que hubo presiones que lo impidieron.

El caso de Zaida, lamentablemente, no es aislado. Ocurre entre los uniformados y en otras esferas del ámbito civil. Vomitivo y nauseabundo ver el comportamiento de estos acosadores que destrozan la vida de las personas. Zaida sufrió depresión y llegó a perder 20 kilos. Tuvo que renunciar a una profesión que le encantaba por el acoso de un militar indigno de vestir el uniforme del Ejército y por una jerarquía castrense y política extremadamente cobardes.

“¿Cuáles serán mis funciones?”, le dijo la militar a su superior cuando se enteró de que debía acompañarle a una jornadas en Valladolid. “Pues ya sabes, como una secretaria, una de esas secretarias de falda corta”, contestó el baboso. Lo penoso fue que al acoso sexual le siguió el acoso laboral, siempre con la complicidad de los de arriba.

Casi resulta increíble que en un caso como éste la Sala V de lo Militar del Tribunal Supremo ratificara en 2012 la condena a Lezcano-Mújica. Eso sí, no por acoso sexual, sino por “abuso de autoridad y trato degradante”, porque el Código Militar no recoge esa figura delictiva. Al ser la condena inferior a tres años, el teniente coronel, que ya ha ascendido a coronel, podrá continuar en el Ejército.

¿Quieren ustedes saber cuál fue la versión de los responsables del ministerio y del Estado Mayor del Ejército ante semejante caso? A mí también me gustaría conocerla, pero no puedo. Ninguno de ellos tuvo la valentía de contárselo a Évole. Igual este miércoles, en una comparecencia prevista en el Congreso, el titular de Defensa se digna aportar algún dato. Una vergüenza.

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