La "declaracionitis"

En mis años de periodista parlamentario, de finales de los ochenta a mediados de los noventa, comenzó a proliferar en los medios una perversa práctica denominada periodismo de declaraciones. Consistía en recoger un puñado de testimonios de personajes de todo tipo y condición, que expresaban su punto de vista sobre cualquier información de calado que se producía en ese momento.

En el Congreso de los Diputados, los periodistas -sobre todo los de agencias, radios y televisiones- perseguían incansablemente a sus señorías para que salieran al paso de tal o cual noticia. Entonces hablábamos de “canutazos” o “reaccionators” (en alusión a aquella película de Schwarzenegger) cuando no nos quedaba más remedio que recurrir a esa odiosa parcela de nuestro trabajo. Al final, importaba más lo que se decía en los pasillos que rodean al hemiciclo que lo que se debatía en el interior de la Cámara. Aquello, que llegó a ser un abuso, tenía poco que ver con el periodismo.
Miguel Ángel Bastenier, columnista y editorialista del diario El País, y autor de libros de obligada lectura como “El blanco móvil” o “Cómo se hace un periódico”, ha publicado en el blog que tiene alojado en la página de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), de la que es profesor, un interesante artículo en el que habla de esta perversión periodística.
Considera que esta práctica, a la que él llama “declaracionitis”, es propia de “periodiquines” que recurren a esta fórmula para llenar 32 páginas de la manera más fácil posible. Publican todo lo que dice gente a la que se supone algún tipo de autoridad, pero no publican lo que hace esa misma gente, que suele ser poco o nada.
“Llenar páginas con lo que la gente dice”, asegura Bastenier, “es hacer el periódico que esos personajes quieren, no lo que queremos nosotros (los periodistas) y el público verosímilmente demanda. Es lo fácil y lo barato”.
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Hablan los maestros

El periodista colombiano Javier Darío Restrepo, experto en ética periodística y maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), ha participado en un seminario sobre los dilemas del periodismo on line. Extraigo algunas de sus reflexiones, que se pueden ampliar más abajo con el testimonio directo de Restrepo.

– El periodista de Internet tiene un inmenso poder en sus manos, por lo que debe afinar su sentido de la responsabilidad.

– Internet es un depósito gigantesco de información, pero no de conocimiento. Y lo propio del periodista es transmitir conocimiento para que la gente pueda decidir en libertad.

– Internet tiende a aislar a las personas y eso se manifiesta en un lenguaje propio de Internet. El periodista debe impedir que Internet propicie una ola de individualismo.

– En Internet no hay que hacer un periodismo distinto. En Internet se hace un periodismo multimedia en el que hay que tener en cuenta imágenes, sonidos y palabras. Eso convierte en apasionante el uso de Internet para el periodismo.

– El de Internet es un periodismo que utiliza todos los sentidos. Pero ése es el peligro, quedarse sólo en los sentidos. El periodista debe introducir el lenguaje hacia la inteligencia, hablarle a la inteligencia del receptor de la información.

La humildad de los periodistas

“Hablar de humildad entre los periodistas es como hablar de castidad dentro de un prostíbulo”. La frase es de Javier Darío Restrepo, uno de los mayores expertos en ética periodista y maestro de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), de Gabriel García Márquez.

Restrepo ha participado en el I Congreso Nacional de Ética en el Periodismo, organizado por el Foro de Periodismo Argentino. A la cita acudieron más de 200 periodistas que discutieron cómo los desafíos de la revolución tecnológica están afectando al fenómeno comunicacional.

El congreso fue inaugurado por Restrepo, quien definió a la ética como una utopía, una utopía que atrae y que funciona, que genera la intención de hacer bien las cosas. En su opinión, muchos sectores de la prensa confunden algunas ideas, como por ejemplo que el periodismo es poder. “El periodismo es servicio todos los días porque se debe tener en cuenta a nuestro lector. Somos los ojos del pueblo y por ende debemos contar lo que pasa. De esta manera no estará comprometida la democracia”.

El prestigioso periodista colombiano concluyó que uno de los pilares en la defensa de los derechos del trabajador de prensa es su salario, ya que de esta manera se puede mejorar la calidad de vida individual del periodista. “El hambre también sesga la información y por lo tanto lo que está en peligro es el sistema democrático, ya que a la gente se le oculta cosas que se deberían ver”, aseveró.

Lo dicho, una maestro de periodismo y de periodistas.