Un maestro en el paro

El Informe Anual de la Profesión Periodística 2010 revela que un 66 por ciento de los periodistas ha visto reducido su sueldo por la crisis económica y un 25 por ciento ha perdido su puesto de trabajo en el año que ahora acaba, debido a ajustes de plantilla, despidos, cierres o regulaciones de empleo.

Uno de ellos es Iñaki Gabilondo, quien ya no trabajará más en CNN+, su último destino profesional. El otro día recibió el premio a la Libertad de Expresión, de la Fundación 1º de Mayo de CC OO. En su discurso destiló decepción y amargura a partes iguales.

“Tengo una sensación personal de melancolía histórica, porque tengo la sensación de que termina mi vida profesional. Ya no tengo ninguna duda de que finaliza mi tiempo como conductor de grandes programas”.

Tal y como está el periodismo hoy en España prescindir de Iñaki Gabilondo es un lujo que la profesión no se puede permitir. En un escenario de precariedad laboral, pérdida de credibilidad y ausencia de referentes, la marcha de Iñaki es una mala noticia para el periodismo.

Supongo que mantendrá alguna colaboración profesional para matar el gusanillo y ofrecerá su valiosa experiencia profesional en distintos ámbitos, posiblemente en el universitario. Y sé que su futuro es mucho mejor que el de sus compañeros de CNN+. Pero una carrera tan brillante merecía un mejor final.

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Pésimas tertulias radiofónicas

Las tertulias políticas de la radio están de capa caída y en ellas se banaliza y frivoliza sobre los principales temas de actualidad. Son reflexiones -que yo también suscribo- de Iñaki Gabilondo, expuestas durante su participación en los cursos de verano de la Universidad Complutense, en San Lorenzo de El Escorial.

Considera el veterano periodista, según leo en una información de la Agencia Efe recogida por El País, que esas tertulias se han convertido “en el altar mayor donde se oficia la misa de la polémica política” y han propiciado que las emisoras queden “marcadas y etiquetadas”, con la consiguiente pérdida de credibilidad.

¿Y a quién corresponde arreglar este desaguisado? Es verdad que los contertulios, en su gran mayoría, son cada vez peores, chillan mucho y argumentan poco, ofrecen pocas claves y se limitan a repetir o a refritar las tesis que ya reproducen los periodicos. ¿Qué aportan entonces las tertulias a la audiencia? ¿Confieren prestigio a los medios que las programan?
¿Qué criterios se siguen al escoger a los invitados? ¿Qué se espera de ellos? ¿Conocen ejemplos de buenas tertulias? Por favor, manden sus respuestas.

Doctor Gabilondo

Los periodistas Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, y el humorista gráfico Antonio Mingote han sido investidos doctores honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos.

“Ellos no sólo hicieron buena parte del mejor periodismo en España durante la segunda mitad del siglo XX, ellos también escribieron buena parte de la historia de la comunicación en España, que es también decir de la historia de España. Llevan tanto tiempo y tan frecuentemente acompañando nuestras vidas que son ya, me atrevo a decirlo, casi de la familia”, dijo Ricardo Pérez-Amat, catedrático en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, encargado de hacer la laudatio de los tres galardonados.
Tomo prestada la reseña que Juan Cruz hizo en El País (necesaria suscripción) para destacar algunas reflexiones que el doctor Gabilondo destacó ante los presentes, tocado ya con su flamante muceta (véase la imagen, recogida en la web de la Cadena Ser):
El oficio. “El oficio de periodista lo veo herido, rodilla en tierra, mientras desfilan entre aclamaciones las obscenas huestes de los que dicen ejercerlo y no son sino salteadores de caminos”.
La telebasura. “La radio veneno, la banalización de la vida, la simplificación, la infantilización de los destinatarios, son la consecuencia más visible del extravío de la comunicación”.
Calidad. “La búsqueda de la calidad desaparece en la refriega. La información se repliega, acorralada por enemigos de distinta ralea que dicen servirla: por la futilidad, el amarillismo, la cochambre, la propaganda o la manipulación”.

La mentira. “La mentira se pasea con comodidad si la Justicia cree demostrar respeto a la libertad de expresión cuando halaga este derecho como si no tuviera que convivir con los demás derechos. Y cuando la verdad de ese halago no es el respeto sino el miedo”.

Negocio e información. “Sin negocio no hay información. Sin información no hay negocio. Es un mecanismo muy delicado de equilibrio inestable. Hoy es una carrera sin obstáculos. Manda la cuenta de resultados. En este matrimonio demasiadas veces la información es víctima de malos tratos, aunque a este maltrato se le llama sentido de la realidad. El oficio morirá a manos de este sentido de la realidad”.

Buena lección de periodismo de un doctor en periodismo.