Un gurú menos

Muchos beatlemaniacos acérrimos borrarían, si pudieran, dos episodios de la historia del grupo: el encuentro de los músicos con el Maharishi Mahesh Yogi y la aparición de Yoko Ono en la vida de John Lennon. Yo no soy tan extremista como ellos, pero confieso que ambos personajes nunca me suscitaron mucha simpatía.

Dicen que cuando el cuarteto de Liverpool decidió romper con este supuesto gurú de la meditación trascendental, que se aprovechó con descaro de la fama de esos jóvenes tocados por la varita mágica del éxito, el Maharishi se quedó asombrado y les preguntó las razones. Fue entonces cuando Lennon le contestó: “Si eres tan cósmico, sabrás por qué”. Poco después nació “Sexy Sadie”, una canción incluida en el mítico álbum blanco, con la que Lennon ajustaba cuentas con el rufián de los mantras.

“Sexy Sadie, ¿qué has hecho? Hiciste tontos a todos. Sexy Sadie, rompiste las reglas, lo exhibiste para que todos lo vieran. Un día de sol el mundo estaba esperando una amante, ella llegó para emocionar a todos. Sexy Sadie, la más grande de todos. Sexy Sadie, ¿cómo supisteque el mundo estaba esperándote sólo a ti? Sexy Sadie, aún te darán tu merecido, sin importar cuán grande creas que eres”.

Pues bien, el Maharishi ha muerto a los 91 años, después de embaucar a miles de personas que, en una época de idealismo, ingenuidad y espiritualidad, creyeron que sus técnicas orientales contribuirían a la paz mundial y al amor universal. ¡Qué pena! Un gurú menos.

Aquí encontraréis más datos de la historia.

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Los Beatles australianos

Los sábados por la tarde suelo sufrir ataques de nostalgia musical sesentera. Hoy ha sido uno de esos días. Y los causantes han sido estos chicos de al lado, a quienes muchos colgaron la etiqueta de ‘Los Beatles australianos’. Claro que aquí, en España, también teníamos a Los Brincos y a los mismos Beatles de Cádiz. Y en Estados Unidos tenían a Los Monkees. Y no sigo.

The Easybeats se formaron en Sydney, en 1964, aunque todos sus miembros eran inmigrantes británicos y holandeses. Su pareja de compositores, Harry Vanda y George Young, crearon a finales de los setenta Flash and the Pan. Aquí os dejo este Friday on muy mind. A mí me recuerda algo a Paint in black, de sus satánicas majestades.

Sólo Dios sabe

El diario británico The Guardian publicó hace poco una información en la que conocidos músicos -algunos, otros no tanto- se permitían el lujo de cuestionar la calidad de una serie de discos considerados de culto en el mundo del pop-rock. Estos improvisados críticos despreciaban trabajos como el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de Los Beatles; L.A. Woman, de Los Doors, o Nevermind, de Nirvana.

A modo de ejemplo, el cantante y guitarrista de The Kooks, Luke Pritchard, dice de Pet Sounds, de Los Beach Boys, que es un disco flojo y que no merece mucho la pena. ¿Lo habrá escuchado? ¿A qué viene semejante atrevimiento? En fin, si no le gusta, peor para él. Eso sí, el líder del grupo inglés salva de la quema la canción God Only Knows. Algo es algo. Por cierto, abajo se la dejo para que la escuchen.

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Militares psicodélicos

La primera vez que vi ese álbum fue en el escaparate de una librería de mi barrio. Yo tendría unos diez o doce años y siempre que pasaba por allí me quedaba embelesado. Me llamaban la atención esos cuatro militares psicodélicos, con esos uniformes de colores extremadamente ácidos, propios de un Ejército de Salvación que sólo utilizara como munición proyectiles de calibre lisérgico.

Allí estaban ellos, junto a sus figuras de cera –ya entonces parecían reflejar un pasado muy lejano- y a otros cincuenta personajes que componían su particular universo. Yo apenas conocía alguno de ellos: Karl Marx, Marilyn Monroe, Edgar Allan Poe, Bob Dylan, Johnny Weissmuller, Marlene Dietrich, Marlon Brando…

Aquel disco permaneció en el escaparate varios meses y siempre que podía iba a verlo. Me sugería muchas cosas, me parecía una obra de arte e imaginaba –yo entonces no tenía equipo de música- que el disco que contenía en su interior debía sonar a música celestial.

Tuvieron que pasar algunos años para que mi intuición se viera confirmada. Hoy se celebra el 40 aniversario de su publicación y ese disco es una de las piezas más valiosas de mi colección de vinilos. El álbum conceptual que cambió todo, con permiso del Pet Sounds, de los Beach Boys.

Lo habré escuchado centenares de veces y sigo disfrutando de su música y de la portada que diseñó en su día Peter Blake. Fue el primer álbum que incluyó las letras de las canciones impresas, el primero que tenía tapas desplegables y recortables en el interior. Hasta pensaron en incluir lápices y chapas, pero hubo dificultades técnicas que impidieron que los compradores recibieran ese impagable material adicional.

Hoy volveré a escucharlo otra vez, desde la primera canción del Sargento Pimienta y su banda de corazones solitarios hasta esa insuperable y subyugante composición de A day in the life.

Si quieres conocer a todos los personajes de la portada del disco pincha aquí. Sólo tienes que posar el ratón sobre el elegido y hacer click.

Y si quieres escuchar la primera canción del disco y, de paso, recordar la película Yellow Submarine, abajo puedes hacerlo. Que lo disfrutes